
Las democracias no solo dependen de los votos. También depende de que la ciudadanía mantenga cierta confianza en el proceso que transforma esos votos en resultados legítimos. Y ese es precisamente uno de los grandes desafíos que enfrentan hoy dos de las democracias más importantes de la región: Perú y Colombia. Y es que la desconfianza electoral, en la política de hoy tiene muchas expresiones, siendo la más alarmante la indisposición de muchos candidatos de no aceptar la derrota y además asegurar fraudes sin base probatoria.
En el caso del Perú, el país atraviesa un clima de creciente tensión política mientras avanza el proceso de revisión y consolidación de resultados electorales. La diferencias entre ambas candidaturas son mínimas y las acusaciones cruzadas, los cuestionamientos al arbitraje electoral y la persistente fragmentación política han vuelto a colocar en el centro del debate sobre la confianza en las autoridades electorales y la capacidad del sistema para producir resultados aceptados por todos los actores.
No muy lejos en Colombia, la segunda vuelta presidencial se desarrolla en un contexto de fuerte polarización, con campañas marcadas por la confrontación política, las amenazas personales, y en especial la circulación de denuncias sobre posibles irregularidades como parte de la campaña. Desatando una creciente preocupación por la reacción de los distintos sectores ante el resultado final. Tal como ya ha ocurrido en otros procesos electorales recientes en la región, en los que la disputa política parece extenderse más allá de las urnas y debe sembrar sospechas sobre la institución fundacional de toda democracia.
Y es que en la actualidad, la desconfianza electoral se ha convertido en uno de los fenómenos más relevantes para entender la política contemporánea. Cuando los actores políticos cuestionan el conteo, desconocen a las instituciones o trasladan las disputas a los tribunales, la estabilidad democrática entra en una nueva fase de incertidumbre. ¿Estamos ante una crisis de confianza en los sistemas electorales latinoamericanos? ¿Qué consecuencias tendría para Perú y Colombia que una parte significativa de la sociedad no acepte y desconfíe los resultados de las urnas?






