
Después de una larga espera, el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur representa uno de los pactos comerciales más relevantes y más debatidos durante el últimos cuarto de siglo. Ambos bloques comerciales constituyen un mercado de más de 720 millones de personas y cerca del 25% del comercio mundial. Una circunstancia de gran aprovechamiento a ambos lados del Atlántico, ya que reduciría aranceles sobre más del 90% de los bienes intercambiados a la fecha, facilitando uno de los mayores flujos comerciales del planeta.
De hecho, a día de hoy la Unión Europea es el segundo socio comercial del Mercosur, mientras que el bloque sudamericano se encuentra entre los principales socios de la UE en América Latina. El intercambio anual promedio de bienes supera los 80.000 millones de euros, principalmente de productos agrícolas, materias primas, automóviles, productos químicos y farmacéuticos. Europa exporta principalmente vehículos, equipos industriales y tecnología, mientras que el Mercosur vende carne bovina y aviar, soja, azúcar, etanol y minerales. El acuerdo prevé, por ejemplo, cuotas preferenciales para carne y productos agrícolas, y la eliminación progresiva de aranceles que hoy alcanzan hasta el 35 % en automóviles y más del 20 % en bienes industriales.
Sin embargo, más allá de los números, el acuerdo también regula servicios, compras públicas, propiedad intelectual y reglas sanitarias, con el objetivo de dar mayor previsibilidad a empresas e inversores. Para el Mercosur, esto podría traducirse en un acceso inmejorable a un mercado de alto poder adquisitivo y en un aumento de la inversión europea, que ya supera los 300.000 millones de euros acumulados en la región. Para la UE, por su parte se asegurar acceso preferencial a suministros estratégicos y reforzamiento de su presencia económica frente al avance de China en esta subregión.
Sin embargo, el acuerdo no está exento de polémicas. Las preocupaciones ambientales especialmente sobre el Amazonía y los acuíferos sudamericanos, destacan dentro de los temas recurrente de sus detractores, de igual manera los resquemores sobre los subsidios agrícolas europeos y la precariedad laboral sudamericana. Más allá de estas consideraciones este acuerdo Unión Europea y Mercosur no solo definirá buena parte de la geopolítica comercial por venir, sino que también será el epicentro del gran debate global entre libre mercado, multilateralismo y desarrollo sostenible. ¿Cuáles serían los alcances y oportunidades que plantea este acuerdo para el resto de la región?






