Entre promesas incumplidas y el peso del lobby fósil, la COP30 volvió a mostrar la distancia entre la urgencia climática y la voluntad política de dejar atrás el petróleo.
La COP30 llega cargada de nuevas promesas de financiamiento climático, pero atrapada en las mismas visiones fallidas que han impedido enfrentar una crisis que avanza más rápido que la voluntad política global.
En América Latina, el cambio climático se ha convertido en un motor de desplazamiento humano y desigualdad, afectando especialmente a las mujeres y poniendo a prueba el compromiso regional.
Los líderes latinoamericanos mostraron una postura crítica y diversa frente a los desafíos globales, desde la guerra en Gaza hasta la crisis climática y la gobernanza internacional.