Del narcisismo presidencial a la sacralización del poder, líderes contemporáneos mezclan política y religión en una peligrosa escenificación que tensiona las democracias.
El auge petrolero dejó de traducirse en poder efectivo, evidenciando los límites estructurales de un modelo sin instituciones ni base productiva sostenible.
América Latina gira a la derecha impulsada por el hartazgo ciudadano, priorizando seguridad y economía mientras el centro político enfrenta su mayor dilema.