El trumpismo muestra cómo la comunicación política contemporánea convierte el miedo y el pánico moral en una gramática de poder sostenida por emociones, plataformas digitales y crisis permanentes.
Este fenómeno revela cómo líderes del mundo han convertido el ejercicio del poder en un espectáculo, donde la teatralidad, la provocación y el carisma mediático pesan tanto como —o más que— sus decisiones de gobierno.
La política actual ya no se explica solo con ideologías o programas, sino con emociones y relatos digitales. Comprender por qué figuras como Bukele y Milei dominan este nuevo lenguaje es clave para entender —y disputar— el poder en el siglo XXI.