Tras un discurso ambicioso en Davos sobre coherencia internacional, el gobierno canadiense enfrenta críticas por su cautela y silencio ante la crisis humanitaria en Cuba.
En la era de la “geopolítica del yo”, el poder global deja de articularse en reglas y alianzas estables para girar en torno al liderazgo personalista, transaccional y autorreferencial de Donald Trump.
La intervención de Estados Unidos en Venezuela reactivó en América Latina y Europa una política exterior marcada por el realismo periférico: cautela, adaptación al poder y defensa retórica de principios sin confrontación directa.
La crisis venezolana expone no un nuevo orden mundial, sino la persistencia del viejo principio del poder del más fuerte, ahora reconfigurado en una disputa abierta por las áreas de influencia.