La estrategia impulsa el uso coordinado de instrumentos comerciales, financieros y geopolíticos para asegurar ventajas globales a grandes corporaciones estadounidenses.
Tras un discurso ambicioso en Davos sobre coherencia internacional, el gobierno canadiense enfrenta críticas por su cautela y silencio ante la crisis humanitaria en Cuba.
En la era de la “geopolítica del yo”, el poder global deja de articularse en reglas y alianzas estables para girar en torno al liderazgo personalista, transaccional y autorreferencial de Donald Trump.