El discurso de Marco Rubio en Múnich perfila una diplomacia pragmática que busca reordenar la alianza transatlántica más allá del consenso liberal de la posguerra fría.
La estrategia impulsa el uso coordinado de instrumentos comerciales, financieros y geopolíticos para asegurar ventajas globales a grandes corporaciones estadounidenses.
Tras un discurso ambicioso en Davos sobre coherencia internacional, el gobierno canadiense enfrenta críticas por su cautela y silencio ante la crisis humanitaria en Cuba.
En la era de la “geopolítica del yo”, el poder global deja de articularse en reglas y alianzas estables para girar en torno al liderazgo personalista, transaccional y autorreferencial de Donald Trump.