La creciente rivalidad entre potencias convierte a América Latina en un espacio estratégico donde infraestructura, tecnología y recursos definen su margen real de autonomía.
Líderes latinoamericanos buscan articular una política exterior común que refuerce su autonomía frente a un entorno global más fragmentado y presiones crecientes de Estados Unidos.
El discurso de Marco Rubio en Múnich perfila una diplomacia pragmática que busca reordenar la alianza transatlántica más allá del consenso liberal de la posguerra fría.
La estrategia impulsa el uso coordinado de instrumentos comerciales, financieros y geopolíticos para asegurar ventajas globales a grandes corporaciones estadounidenses.