El Mercosur ya ha suspendido a países por rupturas democráticas. El desafío consiste en aplicar esta herramienta con criterios claros, sin parcialidad y con capacidad para producir resultados.
Brasil ha convertido la lusofonía en una plataforma geopolítica para proyectar influencia en África y abrir una agenda de cooperación transregional con Europa.
Tras cuatro décadas de crisis, desencuentros y adaptaciones constantes, el Mercosur demuestra que su mayor fortaleza no es la ausencia de conflictos, sino su capacidad para sobrevivir y seguir siendo un actor clave de la integración regional.
Tras años de bloqueos y renegociaciones, la Unión Europea aprobó el acuerdo con el Mercosur, pero la batalla decisiva —la ratificación— recién comienza.