A 60 años de la Noche de los Bastones Largos, la persecución de la ciencia ecológica reaparece bajo nuevas formas. El negacionismo, el desfinanciamiento y la vigilancia amenazan otra vez la producción de conocimiento ambiental en América Latina.
Los ataques a la ciencia en Argentina y en el mundo no son hechos aislados, sino parte de una ofensiva política y cultural que desfinancia, deslegitima y convierte al conocimiento en un enemigo ideológico.
Los grandes fondos financieros y gobiernos que prometieron liderar la lucha climática hoy retroceden, priorizando negocios fósiles y debilitando los compromisos globales.
Las teorías conspirativas y la desconfianza en la ciencia no solo hacen parte de las narrativas, sino que tienen cada vez más incidencia en la formulación de políticas públicas.
Los riesgos que plantea el calentamiento global se han convertido en un foco ineludible del mercado financiero quien se proyecta a través de lo que se conoce como "finanzas verdes".