América Latina es una de las regiones más pacíficas entre Estados, pero también una de las más violentas del mundo. Sin guerra declarada, sus ciudades registran más muertes que muchos países en conflicto armado.
La colaboración hemisférica aborda desafíos comunes como la protección de la democracia, la ciberseguridad y el crimen organizado. Y en la región, Colombia y la OTAN aportan dinámicas de aprendizaje.