China ha adoptado una estrategia agresiva de expansión pesquera global, que incluye subsidios a su flota de aguas distantes y el uso de "banderas de conveniencia" para no ser detectados.
Algunas compañías dependientes del Estado-partido chino han buscado ampliar sus operaciones sobre infraestructura crítica en la nación canalera y en el resto de América Latina.
La estrategia global de estos actores reclama un esfuerzo intelectual para pensar nuevos conceptos y ajustar los existentes a un mundo en devenir acelerado.