Mientras algunos países de este bloque caribeño abrazan el poder de Estados Unidos, otros buscan limitar su alcance, dejando al resto en una difícil búsqueda del punto medio.
El renovado activismo de Washington en la región revive la lógica de la Doctrina Monroe y reposiciona al Caribe como eje estratégico de su influencia hemisférica.
El sargazo, antes refugio de biodiversidad, hoy asfixia costas del Caribe y amenaza la salud pública, pero también abre la puerta a innovaciones sostenibles que podrían transformar la crisis en oportunidad.
Más que ecosistemas, los manglares son un escudo vital para millones de personas en el Caribe: protegen comunidades, sostienen economías y guardan la llave de la resiliencia climática. Su protección emerge como prueba crucial de voluntad política y cooperación regional.
Tres grandes dinámicas están impactando en la región: la ecológica, asociada al cambio climático; la comercial, relacionada con el desarrollo de nuevos flujos legales y criminales; y la económica, vinculada a la explotación de nuevos recursos.