En su etapa decisiva, el acuerdo entre el Mercosur y la UE se perfila como una oportunidad histórica para mejorar la competitividad, modernizar instituciones y reposicionar geopolíticamente al bloque sudamericano.
La pasividad de América Latina ante el colapso del orden multilateral amenaza con dejar a la región sin defensa frente a las políticas económicas arbitrarias y dominantes de Estados Unidos.
El éxito de potencias como China y Estados Unidos, impulsado por la intervención estatal, evidencia la falacia del dogma neoliberal del libre mercado y subraya la necesidad de adoptar políticas pragmáticas y libres de ideologías rígidas.
Al asumir que las relaciones comerciales son un juego de suma cero en el que para ganar el otro debe perder, y que un déficit comercial refleja perder y un superávit ganar, el presidente Trump revela un simplismo alejado de las dinámicas del comercio internacional.
Más allá de si esta nueva ronda de amenazas termina siendo implementada o no, las expectativas pueden tener un gran efecto incluso antes de que algo concreto realmente ocurra.