La reconfiguración del comercio global empuja a ambas regiones hacia alianzas externas divergentes que profundizan su dependencia y debilitan la cohesión regional.
África y América Latina avanzan hacia una alianza estratégica que, pese a su débil conectividad actual, podría transformar el comercio global desde el Sur.
En su etapa decisiva, el acuerdo entre el Mercosur y la UE se perfila como una oportunidad histórica para mejorar la competitividad, modernizar instituciones y reposicionar geopolíticamente al bloque sudamericano.
La pasividad de América Latina ante el colapso del orden multilateral amenaza con dejar a la región sin defensa frente a las políticas económicas arbitrarias y dominantes de Estados Unidos.
El éxito de potencias como China y Estados Unidos, impulsado por la intervención estatal, evidencia la falacia del dogma neoliberal del libre mercado y subraya la necesidad de adoptar políticas pragmáticas y libres de ideologías rígidas.