Las elecciones de 2026 reconfiguran la política en Costa Rica, con Presidencia y Congreso concentrados en un solo partido y un electorado movilizado por seguridad y cambio institucional.
El triunfo de Laura Fernández abre una encrucijada: reformar el Estado para dar paso a una Tercera República o erosionar, en el intento, los contrapesos que sostuvieron su democracia.
Costa Rica enfrenta unas elecciones marcadas por la incertidumbre y el auge del personalismo político, poniendo a prueba una de las democracias más estables de América Latina frente a un escenario de volatilidad inédita.
En tres décadas, Costa Rica pasó de exportar materias primas a convertirse en un referente global de manufactura médica, ofreciendo valiosas lecciones para América Latina.