América Latina envejece rápidamente y el desafío ya no es solo vivir más, sino transformar sus sistemas de salud para garantizar una atención continua, accesible y digna.
El envejecimiento acelerado de América Latina obligará a transformar los cuidados en una prioridad social y económica, con potencial para generar millones de empleos.
El descenso de la fecundidad en América Latina no exige más nacimientos, sino políticas que garanticen a las personas la libertad y las condiciones para decidir sobre sus vidas reproductivas.