La concentración extrema de riqueza no solo profundiza la desigualdad, sino que amenaza la supervivencia misma de la democracia al convertir el poder político en un privilegio de las élites económicas.
La agenda de cuidados gana espacio en el discurso regional, pero choca contra un modelo que sigue sosteniéndose en el trabajo invisible y precarizado de las mujeres.
América Latina enfrenta un dilema fiscal que no se resuelve eligiendo entre subir impuestos o recortar gasto, sino redefiniendo qué Estado quiere financiar y cómo hacerlo de manera sostenible y legítima.
La crisis climática golpea a América Latina con una fuerza desproporcionada, revelando una región cada vez más vulnerable y un mundo que no está cumpliendo sus propias promesas.
El cambio climático, la mayor externalidad negativa de la historia, golpea con fuerza a América Latina: agrava la desigualdad, amenaza los bienes comunes y exige una acción colectiva urgente para evitar una tragedia global.