La inteligencia artificial está derribando el anonimato digital y convirtiendo la vigilancia masiva en una herramienta cada vez más barata, mientras ejercer la libertad política se vuelve más costoso y riesgoso.
El uso creciente de drones por el crimen organizado está trasladando la disputa por el control territorial al espacio aéreo de baja altitud, desafiando la capacidad de respuesta de los Estados.
En Latinoamérica, la inteligencia artificial ya no solo nos conecta, sino que se ha convertido en el refugio digital que reemplaza parte de nuestros vínculos humanos.
América Latina enfrenta una encrucijada histórica: adaptarse a una inteligencia artificial diseñada por otros o crear su propio futuro tecnológico con justicia y soberanía digital.
La inclusión y la educación financiera son claves para reducir desigualdades y fortalecer el desarrollo sostenible en América Latina, pero aún enfrentan profundas brechas y desafíos estructurales.