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Por qué a China, Taiwán y Estados Unidos les importa tanto Paraguay 

Paraguay, pese a su tamaño y lejanía, se ha convertido en una pieza clave de la disputa geopolítica entre China, Taiwán y Estados Unidos por ser el único país de Sudamérica que aún reconoce diplomáticamente a Taipéi.

A pesar de ser un país lejano con una población de apenas siete millones de habitantes, Paraguay ocupa un lugar destacado en las agendas de política exterior de Pekín, Taipéi y Washington. ¿Por qué? Es uno de los doce países del mundo —y el único de América del Sur— que mantiene relaciones diplomáticas con Taiwán.

Debido al Principio de Una Sola China de Pekín, que prohíbe que cualquier país mantenga simultáneamente relaciones diplomáticas con la República Popular China (RPC) y con Taiwán, todos los países del mundo deben elegir entre uno u otro.

La mayoría de los países, incluidos Estados Unidos en 1979, trasladaron su reconocimiento a China después de que la Resolución 2758 de la Asamblea General de la ONU de 1971 expulsara a Taiwán de la organización y otorgara el escaño de China a la RPC. Sin embargo, muchos —especialmente países pequeños y empobrecidos— mantuvieron sus relaciones con Taiwán. En las décadas de 1990 y los 2000, Taipéi y Pekín recurrieron a la llamada “diplomacia de chequera”: ofrecer estadios, carreteras e incluso dinero en efectivo a cambio de reconocimiento diplomático. Desde entonces, el gobierno de Taiwán ha repudiado esa práctica, pero Pekín y Taipéi siguen compitiendo por las relaciones exteriores.

Desde 2017, varios países de Centroamérica, África y el Pacífico han roto relaciones con Taiwán para establecerlas con China. A cambio, China, bajo la emblemática Iniciativa de la Franja y la Ruta de Xi Jinping, les ha concedido proyectos de infraestructuras, donaciones humanitarias y acuerdos comerciales. Paraguay —junto con Guatemala, Belice, Haití, la Ciudad del Vaticano, Esuatini y seis naciones insulares del Caribe y el Pacífico— es uno de los pocos países que todavía renuncian a tener relaciones con China y permanecen leales a Taiwán en medio del aumento de las acciones militares chinas contra la isla.

Paraguay es un objetivo de los esfuerzos chinos por aislar diplomáticamente a Taiwán. En 2021, algunos intermediarios habrían ofrecido a Paraguay vacunas contra la covid-19 fabricadas en China a cambio de romper lazos con Taiwán, lo que fue desaprobado por el ministerio de Relaciones Exteriores paraguayo. Como miembro del bloque comercial sudamericano Mercosur, la lealtad de Paraguay a Taiwán fue cuestionada en 2024 mientras el bloque negociaba un acuerdo comercial con China. Durante la controversia, una portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino expresó su esperanza de que el gobierno paraguayo “se sitúe del lado correcto de la historia”, pero el canciller paraguayo, Rubén Darío Ramírez Lezcano, se mantuvo firme y declaró: “No aceptamos ninguna condición para romper nuestras relaciones con Taiwán”. El acuerdo comercial no se ha materializado, siendo uno de los factores el apoyo paraguayo a Taiwán. El pasado diciembre, el gobierno de Paraguay expulsó a un funcionario chino del territorio paraguayo por alentar a legisladores de la oposición a cambiar la postura diplomática del país.

Pekín no ha dado marcha atrás. El ministro de Relaciones Exteriores de China declaró en agosto: “Esperamos que el gobierno paraguayo… tome la decisión correcta que realmente sirva a los intereses fundamentales y de largo plazo de Paraguay… Damos la bienvenida a más amigos paraguayos a visitar China”.

Para Taiwán, sin embargo, Paraguay sigue siendo crucial en su lucha por la supervivencia diplomática. Además de albergar una de las pocas embajadas que le quedan, Paraguay refuerza la legitimidad de la isla al permitir visitas de alto nivel entre Estados. Los presidentes paraguayos visitan regularmente Taipéi, incluida una visita en mayo de 2024 para asistir a la más reciente investidura presidencial de Taiwán. Estos intercambios también permiten a Taiwán fortalecer los lazos con su mayor socio en materia de defensa, Estados Unidos, mediante visitas de “escala” en territorio estadounidense de camino a América Latina, donde descansan, repostan y también se reúnen con figuras políticas influyentes.

Al hacer escala en Los Ángeles rumbo a Paraguay en agosto de 2018, la entonces presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, desayunó con la gobernadora de Nuevo México, almorzó con tres congresistas, recibió una llamada telefónica del entonces senador Marco Rubio y se reunió con el presidente del subcomité del Senado estadounidense sobre política del Indo-Pacífico.

Pekín se opone ferozmente a estos contactos y ha advertido repetidamente a funcionarios taiwaneses y estadounidenses que cancelen las escalas de tránsito. En abril de 2023, la presidenta Tsai se reunió con el presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Kevin McCarthy, en California, después de visitar a aliados centroamericanos. Mientras conversaban, una pequeña avioneta sobrevoló el lugar con una pancarta que decía: “¡Una sola China! ¡Taiwán es parte de China!”, y buques de guerra chinos simularon operaciones anfibias en el estrecho de Taiwán.

Paraguay ha sabido aprovechar esta pugna geopolítica: ha firmado acuerdos de crédito y comerciales con Taiwán mientras recibe generosas ayudas al desarrollo a cambio de mantener las relaciones. Taiwán es el segundo mayor mercado de carne vacuna de Paraguay (detrás del cercano Chile) y consume el 80% de las exportaciones paraguayas de carne de cerdo. Con el aumento del proteccionismo en todo el mundo, el acceso preferencial a los mercados taiwaneses se ha vuelto especialmente crítico para la economía paraguaya orientada a la exportación.

Además, alinearse con Taipéi ha mejorado las relaciones de Paraguay con Washington. En sus memorias de 2022, Mike Pompeo afirmó que visitó Paraguay como secretario de Estado en 2019 porque “quería que la gente allí supiera que aplaudíamos su valiente decisión de ser el único país sudamericano que mantiene relaciones diplomáticas con Taiwán”. Durante la visita, Pompeo reafirmó el apoyo a la cooperación bilateral en una reunión con el presidente paraguayo. Al año siguiente, el Congreso de Estados Unidos aprobó la Ley de Iniciativa para la Protección y el Fortalecimiento Internacional de los Aliados de Taiwán (TAIPEI), que compromete a Washington a apoyar a los socios diplomáticos que le quedan a Taiwán. Marco Rubio ha elogiado a Paraguay por mantener relaciones con Taiwán y se reunió con el embajador taiwanés en el país durante una visita en febrero de 2024, la primera visita de un senador estadounidense a Paraguay en más de 40 años.

Este verano, una delegación bipartidista de congresistas estadounidenses viajó a Paraguay, se reunió con su ministro de Economía y Finanzas, así como con el embajador de Taiwán en el país, y debatió, según un comunicado de prensa, “cómo Paraguay, Taiwán y Estados Unidos podrían avanzar mejor juntos en sus objetivos compartidos de crecimiento y prosperidad”. El subsecretario de Estado, Christopher Landau, se ha reunido en múltiples ocasiones con el canciller paraguayo para profundizar la cooperación en seguridad y economía, ha recibido en Washington a una delegación de senadores paraguayos y tuiteó: “Paraguay ha sido un amigo firme de Estados Unidos en el corazón de América del Sur que no siempre ha recibido la atención que merece”. Ahora Paraguay ciertamente recibe esa atención, con nuevos acuerdos bilaterales en materia económica, de seguridad y migratoria que concretan una mayor cooperación.

Este lunes, el 15 de diciembre, Rubio y su contraparte paraguayo Lezcano firmaron un acuerdo bilateral de seguridad que facilitará “el entrenamiento bilateral y multinacional, la asistencia humanitaria, a la respuesta a desastres y otros intereses de seguridad compartidos”, como anunció un comunicado del Departamento del Estado sobre la reunión entre los dos. La cooperación entre Washington y Asunción sigue creciendo.

A medida que las sucesivas administraciones estadounidenses han buscado contrarrestar la creciente presencia de China en América Latina y disuadir la agresión china contra Taiwán, la alineación de la política exterior paraguaya resulta doblemente grata para Washington. Y la segunda administración Trump —que ha demostrado mayor interés por América Latina que cualquier otra en décadas— ha respondido favorablemente.

Al anunciar una visita prevista del presidente de Taiwán a Paraguay en julio de 2025, el presidente paraguayo, Santiago Peña, declaró: “Esto es para mostrarle al mundo que los países pequeños tienen la capacidad de convertirse en actores globales de primer orden”. Aunque, según se informa, la administración Trump canceló el viaje para evitar provocar a China, la política exterior de Paraguay demuestra que rechazar a Pekín puede atraer beneficios de Taipéi y Washington.

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Candidato a Doctor en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Oxford. Máster en Filosofía (MPhil) en Estudios Latinoamericanos por el St. Antony's College de la misma universidad.

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