En medio de la compleja realidad política venezolana, hay una voz que no puede seguir quedando al margen de la discusión sobre el futuro del país: la de la diáspora. Se trata de más de 8 millones de venezolanos repartidos por el mundo, una de las mayores migraciones de la historia contemporánea de América Latina, que desean ejercer su legítimo derecho a participar en la reconstrucción democrática de Venezuela.
La ruta para incluir a la diáspora en el proceso político
Según un análisis comparativo de los marcos institucionales de la representatividad de otras diásporas de la región, un paso fundamental para avanzar en una representación efectiva de la diáspora venezolana a nivel parlamentario sería implementar una reforma constitucional a través de una enmienda.

Una reforma basada en algún principio mínimo de representación proporcional debería reconocer el derecho a la elección de un determinado número de diputados. Para ello habría que determinar la circunscripción del exterior. Esta debería establecerse de manera precisa teniendo en cuenta la dimensión de la población fuera de Venezuela. Si se establece una circunscripción, esta sería más grande que cualquiera dentro de Venezuela. Por esta razón, resultaría necesario precisar criterios que garanticen la proporcionalidad del voto. De hecho, el actual marco jurídico ya respalda el voto en el exterior y aparece enunciado en la Ley Orgánica de Procesos Electorales (LOPRE).
Por lo tanto, una propuesta de esta naturaleza no requeriría de una reforma constitucional, ya que no se modifica el fondo de esta, si no de una enmienda constitucional, que modifique ciertos artículos para incluir el derecho a la representación en la Asamblea Nacional. No obstante, esto no sería suficiente y se debería desarrollar de manera explícita este derecho, a través de una ley orgánica.
Para una adecuada participación de los representantes de la diáspora en el órgano legislativo, también se debería implementar una reforma en el Reglamento de Interior y de Debates de la Asamblea Nacional, para permitir la participación telemática y la integración de los nuevos diputados respectivos a la circunscripción del exterior.
Censar la diáspora
Además, se debería modificar la Ley Orgánica de Identificación para permitir la identificación de las personas naturales venezolanas en el exterior, así como la expedición de documentos que permitan su regularización. La Ley Orgánica de Identificación establece que el pasaporte es el documento mediante el cual se identifican los venezolanos en el extranjero por lo que sería suficiente para votar desde el exterior.
En el marco de la Ley Orgánica del Poder Electoral, se debería modificar las competencias del CNE para garantizar la elección de los representantes de los venezolanos en el exterior y de debería crear una Oficina Regional Electoral en el Exterior por cada una de las circunscripciones.
También, resulta necesario modificar la Ley Orgánica de Procesos Electorales, para permitir la postulación de venezolanos en el exterior para los cargos de elección popular, específicamente para los cargos de diputados a la Asamblea Nacional. Actualmente, existe un vacío legal en la Ley Orgánica de Procesos Electorales, ya que se establece la potestad que tiene el CNE en emitir algún tipo de instrumento que establezca el manejo de las elecciones en el exterior. Sin embargo, este no contempla una circunscripción especial fuera del país, como tampoco una junta electoral que debería ser representada por el cuerpo diplomático.
La diáspora en la Asamblea
La representación de la diáspora venezolana en la Asamblea Nacional implica una modificación en la composición política del país, esto pasa por una matriz cultural en las orgánicas internas de los partidos políticos, pero también implica modificaciones a nivel institucional. En ese sentido, también resultaría necesario modificaciones en la Ley de Partidos Políticos, Reuniones Públicas y Manifestaciones, donde se limita la presencia de los partidos políticos a nivel nacional.
Si bien estas reformas pueden tener una relación estrecha con el CNE, también se debe incluir la participación de otras instituciones como la Contraloría General de la República, Procuraduría General de la República y la Sala Político-Administrativa del Tribunal Supremo de Justicia. De igual manera, la representación en el exterior implica modificaciones en las estructuras internas de los partidos políticos.
En definitiva, la propuesta más viable para la representación de la diáspora venezolana en la Asamblea Nacional sería una enmienda constitucional que establezca, tanto el voto en el exterior de manera taxativa, como la creación de las circunscripciones especiales para las elecciones de la Asamblea Nacional en el exterior.
Para materializar esta propuesta, el estudio plantea 5 recomendaciones fundamentales que la sociedad civil y los partidos políticos debería promover. Primero, la generación de un acuerdo político por la integración y la participación política; segundo, crear un consejo asesor de migración y refugio con reconocimiento del Estado venezolano; tercero organizar una Comisión Especial en la Asamblea Nacional para atender los asuntos concernientes a la diáspora; cuarto promover la inscripción electoral; y quinto promover la renovación de los acuerdos internacionales que permita la promoción de la migración, regular, ordenada y segura.
El enorme tamaño de la diáspora venezolana hace necesaria la generación de políticas con pasos y procesos claros por parte del Estado para una participación efectiva de esta población en un escenario de transición democrática. Esto, además, podía alimentar la propia reinstitucionalización del país luego de décadas de degradación de las instituciones.











