Bloqueos, crisis económica y fractura social tensionan al gobierno de Rodrigo Paz, mientras crece la incertidumbre sobre la estabilidad institucional del país.
Con un mapa electoral disperso y sin un eje político dominante, los comicios evidenciaron una dinámica más fragmentada, territorializada y difícil de encuadrar en lecturas nacionales tradicionales.
Con la principal fuerza política ausente y sin relatos que estructuren la disputa, las elecciones subnacionales se desarrollan entre candidaturas dispersas y un electorado desorientado.
Cuando quien debería ser el principal aliado del presidente decide confrontarlo públicamente, la política boliviana vuelve a mostrar una fractura recurrente: la del vicepresidente que convierte el cargo en trinchera de oposición.
El derrumbe electoral del MAS tras dos décadas de dominio marca el fin de un ciclo político en Bolivia y abre paso a Rodrigo Paz, quien asumirá la presidencia en noviembre tras imponerse en una inédita segunda vuelta.
Bolivia inicia una nueva etapa bajo Rodrigo Paz, quien marca un giro del estatismo ideológico hacia un pragmatismo de mercado y descentralización del poder.