El avance del crimen organizado en los territorios indígenas de América Latina amenaza su soberanía, destruye sus medios de vida y debilita su autogobierno, en lo que podría constituir una quinta invasión histórica.
Las redes criminales balcánicas están transformando el crimen organizado en América Latina: menos territorio y violencia visible, y más logística, alianzas transnacionales e infiltración de economías legales.
La mafia albanesa convirtió a Ecuador en un nodo clave del narcotráfico hacia Europa al aprovechar la debilidad institucional, la corrupción y las rutas comerciales.
El retorno de las políticas antidrogas basadas en la represión amenaza con agravar la violencia, fortalecer al crimen organizado y debilitar las democracias latinoamericanas.
Aunque el Gobierno presume una fuerte caída en homicidios, el aumento de desapariciones, la expansión del control criminal y la violencia territorial dibujan un panorama mucho más alarmante.
La expansión del crimen organizado en América Latina ya no solo amenaza la seguridad, sino que erosiona silenciosamente las instituciones y pone en jaque la democracia en toda la región.