Las presiones comerciales de Estados Unidos, disfrazadas de acuerdos bilaterales, erosionan el multilateralismo y profundizan la vulnerabilidad económica de América Latina.
El respaldo inicial a la política antiinmigrante de Trump comienza a erosionarse, a medida que la opinión pública estadounidense acepta el control fronterizo pero rechaza los métodos que vulneran derechos y dignidad humana.
La retirada de Estados Unidos del multilateralismo acelera la fragmentación del sistema interamericano y abre un escenario “postamericano” en el que China avanza sobre una gobernanza regional debilitada.
Una intervención militar externa para forzar un cambio de régimen en Venezuela podría desencadenar un escenario de inestabilidad prolongada, violencia interna y fragmentación estatal, con consecuencias difíciles de revertir para el país y la región.
El Tío Donald, más allá de los cómics de Disney, sigue mostrando cómo la fantasía refleja y cuestiona las relaciones de poder y la política en América Latina.
La nueva estrategia de Trump despliega una política de fuerza que reconfigura la seguridad regional y redefine la relación de Washington con América Latina.