El bloqueo del estrecho de Ormuz evidencia cómo un solo punto crítico puede desestabilizar el sistema energético global, exponiendo su profunda fragilidad ante conflictos geopolíticos.
La guerra en Irán impacta a América Latina al encarecer el petróleo, generar inflación y exponer su dependencia del dólar, debilitando su estabilidad económica y política.
La volatilidad del mercado y los riesgos de desabastecimiento están empujando a grandes economías a replantear con urgencia sus estrategias de seguridad energética.
América Latina alzó su voz en la Asamblea General de la ONU con un llamado a la paz, la acción climática y la reforma del sistema multilateral, reflejando una región decidida a tener mayor peso en la gobernanza global.
La participación de ex militares colombianos en Sudán revela cómo la guerra contemporánea se nutre de fuerzas privadas y redes transnacionales que trascienden fronteras y Estados.