Tras una elección retrasada y marcada por denuncias de fraude e injerencia externa, la victoria de Nasry Asfura confirma el retorno de la derecha al poder en Honduras y abre un nuevo escenario de tensión política.
Honduras enfrenta una nueva crisis de legitimidad electoral, con un escrutinio incierto que revive viejos fantasmas de desconfianza institucional y tensiones políticas acumuladas.
A pocos días de las elecciones, Honduras encara un proceso marcado por la desconfianza ciudadana, la fragilidad institucional y las tensiones políticas y tecnológicas que amenazan la credibilidad de la jornada electoral.
Este proceso electoral reviste una importancia crucial, ya que, de acuerdo a la Ley Electoral, las elecciones presidenciales se definen en primera vuelta mediante una simple mayoría.
El rciente anuncio de cancelación del acuerdo de extradición parece deberse a que el Gobierno sabía que la embajadora estadounidense actuaba para que la Justicia de su país abriera expedientes contra funcionarios cercanos a la presidenta.