En el corazón del espectáculo más poderoso de Estados Unidos, Bad Bunny convirtió el reggaetón en un acto de insurrección cultural que desafió, en vivo y sin traducción, la hegemonía del imperio.
Bajo narrativas de legalidad y orden, el sistema internacional actual normaliza la excepción, legitima la fuerza y reconfigura las relaciones de poder globales, con impactos directos en América Latina.
La crisis venezolana no obliga a elegir entre la dictadura chavista y el imperialismo estadounidense: ambos representan formas inaceptables de usurpación de la soberanía y la voluntad democrática.
Las presiones comerciales de Estados Unidos, disfrazadas de acuerdos bilaterales, erosionan el multilateralismo y profundizan la vulnerabilidad económica de América Latina.
El Tío Donald, más allá de los cómics de Disney, sigue mostrando cómo la fantasía refleja y cuestiona las relaciones de poder y la política en América Latina.