El discurso de Marco Rubio en Múnich perfila una diplomacia pragmática que busca reordenar la alianza transatlántica más allá del consenso liberal de la posguerra fría.
En el corazón del espectáculo más poderoso de Estados Unidos, Bad Bunny convirtió el reggaetón en un acto de insurrección cultural que desafió, en vivo y sin traducción, la hegemonía del imperio.
Bajo narrativas de legalidad y orden, el sistema internacional actual normaliza la excepción, legitima la fuerza y reconfigura las relaciones de poder globales, con impactos directos en América Latina.
La crisis venezolana no obliga a elegir entre la dictadura chavista y el imperialismo estadounidense: ambos representan formas inaceptables de usurpación de la soberanía y la voluntad democrática.
Las presiones comerciales de Estados Unidos, disfrazadas de acuerdos bilaterales, erosionan el multilateralismo y profundizan la vulnerabilidad económica de América Latina.