En América Latina, los avances formales en igualdad de género conviven con una violencia persistente que sigue limitando la autonomía, la seguridad y la vida cotidiana de millones de mujeres.
Mientras las remesas baten récords y alivian las economías de muchos países de la región, millones de hogares latinoamericanos se reconfiguran en torno a una ausencia que deja huellas sociales, educativas y emocionales.
Con un mapa electoral disperso y sin un eje político dominante, los comicios evidenciaron una dinámica más fragmentada, territorializada y difícil de encuadrar en lecturas nacionales tradicionales.
A medio siglo del golpe, una movilización masiva en todo el país volvió a poner en primer plano la disputa por la memoria histórica frente a discursos oficiales que relativizan el terrorismo de Estado.