La volatilidad del mercado y los riesgos de desabastecimiento están empujando a grandes economías a replantear con urgencia sus estrategias de seguridad energética.
La paridad de género ha avanzado de cuotas a principio democrático, pero sigue siendo frágil, desigual y aún insuficiente para garantizar una igualdad real en la representación.
El mundo “descubre” con sello oficial lo que ya se sabía: que crecer sin límites destruye la vida, y la verdadera novedad es la grieta que abre para cambiar el relato.
Lejos de ser prácticas residuales, estos métodos persisten y se expanden como herramienta política para recortar derechos, incluso donde antes parecían consolidados.