La concentración extrema de riqueza no solo profundiza la desigualdad, sino que amenaza la supervivencia misma de la democracia al convertir el poder político en un privilegio de las élites económicas.
La violencia que siguió a los hechos recientes en Jalisco no habla solo de una organización criminal, sino de la capacidad —y los límites— del Estado para administrar los vacíos de poder.
El debate sobre redes sociales y niñez dejó de ser teórico: en América Latina empieza a consolidarse un consenso político para regular a las plataformas.
La exaltación de una latinidad selectiva, celebrada como inclusión cultural, oculta jerarquías internas y profundas desigualdades en el trato migratorio hacia distintas comunidades latinoamericanas.
El uso creciente de drones por el crimen organizado está trasladando la disputa por el control territorial al espacio aéreo de baja altitud, desafiando la capacidad de respuesta de los Estados.