La llegada de Abelardo De la Espriella al poder confirma el giro de Colombia hacia una derecha de mano dura, marcada por el espectáculo político, la polarización y las promesas de orden.
El gran desafío de América Latina es renovar sus democracias para convertir el creciente desencanto ciudadano en una oportunidad de progreso, inclusión y fortalecimiento institucional.
La reforma de la Ley de Glaciares reavivó en Argentina el debate entre impulsar la minería como motor económico o preservar reservas estratégicas de agua dulce para el futuro.
La estrecha segunda vuelta presidencial dejó al descubierto una Colombia profundamente dividida y obligada a privilegiar la prudencia, el diálogo y la moderación para evitar una mayor polarización.