El calendario electoral de este 2026 comenzó con la reciente elección de Laura Fernández en primera vuelta en Costa Rica. Unos comicios en los que más allá del contundente resultado a favor del partido oficial, destaca la solidez, transparencia y profesionalismo institucional del proceso costarricense tal como los confirma la observación electoral internacional. Y es precisamente en el papel que desempeña este acompañamiento técnico externo, es en donde queremos fijar nuestro análisis en este episodio de Mirada Semanal. Destacando su importancia para el mejoramiento de la integridad electoral de una región marcada por la polarización, el avance del extremismo y la sostenida desafección electoral de importantes segmentos de la ciudadanía.
Y es que además de Costa Rica, este año será decisivo para países con grandes niveles de conflictividad social, violencia política y permanentes tensiones institucionales como Colombia, Perú, Brasil o Haití, sin descartarse la posibilidad de una convocatoria electoral sobrevenida en Venezuela. Cabe destacar el caso de Brasil, la mayor economía del continente y una de las más influyentes diplomáticamente, celebrará comicios generales en octubre. Un proceso comicial que pondrá a prueba si la gestión de Lula Da Silva ha podido realmente recomponer el tejido social y superar el sectarismo, la corrupción y la crispación política del pasado recientes. También destaca el caso de Colombia, una nación con un historial reciente de conflicto interno, asesinatos políticos y debates profundos sobre paz y justicia, en el que sus ciudadanos votarán en mayo para elegir un nuevo presidente en medio de una feroz contienda política. Más al sur, Perú nación que acudirá a elecciones en abril en un contexto de alta volatilidad institucional, fragmentación partidista tras años de crisis institucional que han generado descontento generalizado y sostenido en el país andino. Sin embargo, el caso más crónico será el de Haití, el proceso electoral de agosto buscará reestablecer una mínima normalidad tras años de violencia entre pandillas, desplazados, pobreza y una crisis humanitaria continuada.
En virtud de la compleja agenda política que debe afrontarse en buena parte de los países de la región, la observación electoral resulta crucial. Especialmente para promover la transparencia, documentar irregularidades y ofrecer recomendaciones técnicas de lo que ocurre en cada etapa del proceso, desde la campaña hasta la comunicación de resultados. En un contexto regional donde el descrédito de la política ha alimentado teorías de fraude y desconfianza generalizada en el proceso electoral, la labor de observadores puede marcar la diferencia entre un resultado aceptado socialmente o uno que avive más las tensiones.
Para analizar este tema nos acompañó la Dra. Ana Claudia Santano. Doctora y Máster en Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad de Salamanca, España. Profesora de Derecho Constitucional, Electoral y Derechos Humanos en diversas instituciones de Brasil y América Latina. Coordinadora general de Transparencia Electoral Brasil. Una voz calificada desde la experiencia internacional quien nos ayudará a entender la observación electoral en tiempos de deterioro democrático.







