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Las derechas en Argentina y Brasil: tan semejantes como diferentes

Las derechas de Argentina y Brasil convergen en su reacción a la expansión de derechos, pero difieren en sus raíces históricas y estrategias de poder.

¿Cómo comprender la fuerza social y política que han conquistado las derechas en Argentina y Brasil, dos países que siguieron trayectorias tan distintas tras las dictaduras? Milei y Bolsonaro son figuras centrales de este proceso, pero tomarlos como punto de partida sería confundir el fruto con el árbol. Sus raíces se encuentran en procesos anteriores, que involucran redes, partidos, discursos, instituciones y proyectos políticos consolidados a lo largo de décadas.

Las diferencias de origen son importantes. En Argentina, la salida de la dictadura estuvo marcada por la derrota militar en las Malvinas y por una ruptura más abrupta con las Fuerzas Armadas. Desde 1983, el país construyó una política de memoria, verdad y justicia que tuvo en el «Nunca Más» uno de sus pilares. En Brasil, la transición fue lenta y negociada, preservó espacios de poder para los militares y propició un abordaje más discreto del pasado autoritario.

A pesar de estas diferencias, las derechas de ambos países llegaron a desarrollar retóricas y prácticas sorprendentemente similares. En ambos casos, su ascenso puede entenderse como una reacción a la expansión de la esfera sociopolítica democrática impulsada, en particular, por los gobiernos progresistas del kirchnerismo y del Partido de los Trabajadores (PT). La ampliación de derechos, las políticas sociales y los espacios de participación de mujeres, indígenas, quilombolas, trabajadores sin tierra, piqueteros y otros grupos subalternizados alteraron las relaciones sociales y los privilegios establecidos.

La respuesta de las derechas consistió en construir enemigos. En Argentina, la «casta» pasó a designar al Estado, los sindicatos, las universidades y, sobre todo, al kirchnerismo. En Brasil, el «sistema» se asoció al PT, la prensa, las universidades, el Supremo Tribunal Federal (STF) y las instituciones políticas. En ambos casos, los adversarios legítimos fueron presentados progresivamente como amenazas para la nación, la libertad o la moral.

Sin embargo, los lenguajes políticos son diferentes. En Brasil, el neoconservadurismo recuperó la idea de una amenaza «roja», combinando anticomunismo, moralismo religioso y retórica anticorrupción. En Argentina, donde el peronismo monopolizó históricamente el lenguaje del «pueblo», el libertarismo de Milei encontró en la «libertad» y en la lucha contra la «casta» sus principales banderas.

El conflicto también se extendió a la ciencia, las universidades, los derechos humanos y las políticas de género. En ambos países, las universidades y los investigadores fueron presentados como espacios de adoctrinamiento o de despilfarro de recursos. La llamada «ideología de género» convirtió los derechos reproductivos y el reconocimiento de la identidad de género en objetivos centrales de la movilización conservadora. En Argentina, esta ofensiva surgió después de importantes conquistas feministas, como la legalización del aborto. En Brasil, cobró fuerza sobre todo a partir de la crisis política que condujo al proceso de destitución de Dilma Rousseff en 2016.

La disputa por el pasado autoritario también distingue y, al mismo tiempo, aproxima ambos casos. En Argentina, sectores de la derecha comenzaron a defender una «memoria completa», cuestionando el consenso construido en torno a los crímenes de la dictadura. En Brasil, el bolsonarismo fue más allá al reivindicar positivamente referentes del régimen militar y relativizar sus violaciones de derechos. En ambos países, sectores de la derecha comenzaron a presentar los derechos humanos y el multilateralismo como expresiones de una supuesta captura ideológica.

Las formas de construcción del poder, sin embargo, son casi inversas. En Brasil, la derecha radical arraigó progresivamente en la sociedad antes de llegar al Estado. Redes religiosas, grupos de reflexión (think tanks), editoriales, blogs y círculos intelectuales construyeron, desde las décadas de 1980 y 1990, una infraestructura política que cobró fuerza en las manifestaciones de 2013 y en el ciclo que condujo a la destitución de Dilma Rousseff en 2016 y a la elección de Bolsonaro.

En Argentina, el proceso fue diferente. La fuerza histórica del peronismo y la debilidad de una derecha popular independiente dificultaron la construcción de una base social comparable. El fracaso del gobierno de Macri abrió espacio a la radicalización libertaria, pero La Libertad Avanza llegó al poder sin una estructura territorial equiparable a la brasileña. Paradójicamente, es desde el propio Estado desde donde Milei intenta construir la fuerza política que prometió combatir.

Esta diferencia ayuda a comprender los estilos de gobierno. En Brasil, el desmantelamiento institucional se produjo de manera más gradual y organizada, afectando a las capacidades estatales en ámbitos como la salud, la educación y el medio ambiente. En Argentina, el proceso adoptó una forma más abrupta, con recortes, privatizaciones y reducción del Estado bajo una retórica explícitamente libertaria.

A pesar de estas diferencias, existe un punto de convergencia fundamental. Las derechas de ambos países no se constituyeron únicamente como movimientos de oposición al «sistema» y a la «casta»: sus gobiernos preservan o profundizan elementos del modelo neoliberal, al tiempo que procuran reducir los mecanismos de control y ampliar el margen de actuación de los poderes económicos, religiosos y militares.

Por eso, las derechas de Argentina y Brasil son singulares. Difieren en sus orígenes, bases sociales, instituciones y ritmos, pero convergen en su reacción frente a la expansión sociopolítica y democrática y en su intento de revertir parte de las conquistas sociales y políticas alcanzadas desde la redemocratización. Lo que está en disputa no es solo un programa de gobierno, sino la propia definición de los límites de la democracia: quién puede participar, qué derechos pueden reivindicarse y hasta dónde debe responder el Estado a las demandas de una sociedad plural.

Este artículo resume la introducción del libro Direitas/Derechas: Brasil & Argentina (Editorial Zouk, 2026), que contiene 22 capítulos escritos por algunos de los mayores especialistas de Argentina y Brasil sobre las diferentes dimensiones que conforman la derecha en ambos países.

Autor

Otros artículos del autor

Profesor titular de sociología política de la UNED, Madrid. Sus últimos libros: The Oxford Handbook of Latin American Social Movements (Oxford University Press) y Movimientos sociales y democracia (Instituto Nacional Electoral de México).

Doctor en Ciencias Sociales por la UNICAMP y profesor e investigador en el Instituto de Estudos Sociais e Políticos de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (IESP-UERJ).

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