Argentina gana acceso ampliado al mercado y respaldo financiero de Washington, pero cede margen estratégico al alinearse con sus intereses y limitar vínculos con China.
La Libertad Avanza convirtió el masivo enojo social en motor electoral, logrando un contundente 40,7% y consolidándose como la principal vía de expresión del malestar argentino.
La política argentina vuelve a sorprender: en un giro inesperado, el oficialismo de Milei logró reconstruir su fuerza y consolidar una nueva hegemonía pese al desgaste de su gestión y las crisis internas.
Las elecciones de medio término se convirtieron en un plebiscito sobre Javier Milei. Su victoria consolidó el poder de La Libertad Avanza y reconfiguró el mapa político argentino.