El Congreso peruano ha convertido el caos político en una estrategia para concentrar el poder y avanzar hacia un autoritarismo construido desde el propio Parlamento.
En apenas nueve meses, Trump ha emprendido una ofensiva sin precedentes que combina centralización del poder, ataques al Estado de derecho y uso político de la ley para empujar a Estados Unidos hacia una autocracia.
Mientras la democracia se erosiona, líderes carismáticos aprovechan el malestar social para consolidar un modelo híbrido: un capitalismo autoritario con rostro populista. De Trump a Bukele, pasando por Milei y Noboa, emerge una generación que encarna una época donde la estabilidad económica pesa más que los valores democráticos.
Las autocracias electorales perfeccionan el control judicial mediante organismos disciplinarios que, lejos de garantizar justicia, sofocan la independencia de los jueces.
Gustavo Petro, elegido como símbolo del cambio, ha cruzado límites institucionales y adoptado prácticas autoritarias que amenazan la democracia colombiana.