El aumento de los eventos climáticos extremos y la desigualdad amenazan el acceso a una alimentación saludable en América Latina, poniendo en riesgo avances logrados en nutrición y salud pública.
El caso de una niña indígena llevó a la Corte Interamericana un debate clave: reconocer que la salud y el cuidado también dependen de los saberes ancestrales y del territorio.
La Amazonía enfrenta una crisis de despojo, violencia y debilitamiento democrático que pone a prueba la eficacia del Acuerdo de Escazú y la protección de quienes defienden el territorio.
El capitalismo verde se ofrece como salida a la crisis climática, pero corre el riesgo de reciclar, con otro lenguaje, las mismas desigualdades y dependencias de siempre.
En la era de la emergencia climática, la ayuda estatal ya no se reparte según el daño, sino según quién sufre, revelando cómo prejuicios políticos y raciales deciden quién merece ser auxiliado.