La indefensión estructural impuesta por el régimen cubano ha convertido al ciudadano en rehén del Estado y en víctima permanente de violaciones sistemáticas de derechos humanos.
La norma aprobada, con una discusión parlamentaria sin cambios en el texto, deja de proteger a todas las vidas por igual ante la ley. Al invocar la libertad individual, se traiciona el humanismo que defiende la dignidad de todas las personas.
La Resolución 1325 transformó la visión de las mujeres en los conflictos, de víctimas pasivas a actoras clave en la construcción de paz, aunque su impacto sigue siendo limitado en la vida cotidiana.
La trata de personas en América Latina es un crimen complejo que explota a millones. La pobreza, corrupción y falta de cooperación agravan el problema.
Una ley de amnistía en Cuba no es meramente un objetivo político o legal: es una obligación moral para quienes encarnan el coraje y la resistencia contra la represión.