La desnutrición infantil revela profundas desigualdades territoriales en América Latina. Las diferencias entre países demuestran que la geografía importa, pero las políticas públicas pueden cambiar el destino de millones de niños.
Escazú solo será efectivo si pone en el centro a mujeres, pueblos indígenas y comunidades afrodescendientes afectadas por el extractivismo y la exclusión ambiental.
En América Latina, los avances formales en igualdad de género conviven con una violencia persistente que sigue limitando la autonomía, la seguridad y la vida cotidiana de millones de mujeres.
La paridad de género ha avanzado de cuotas a principio democrático, pero sigue siendo frágil, desigual y aún insuficiente para garantizar una igualdad real en la representación.
El mundo “descubre” con sello oficial lo que ya se sabía: que crecer sin límites destruye la vida, y la verdadera novedad es la grieta que abre para cambiar el relato.