Con un crecimiento débil y una alta dependencia de factores externos, América Latina enfrenta el reto de redefinir su modelo productivo en un escenario global cada vez más incierto.
América Latina progresa en múltiples frentes, pero la falta de articulación entre avances económicos, sociales e institucionales impide convertirlos en bienestar sostenido.
Mientras las remesas baten récords y alivian las economías de muchos países de la región, millones de hogares latinoamericanos se reconfiguran en torno a una ausencia que deja huellas sociales, educativas y emocionales.
La urgencia por concretar grandes obras sin controles rigurosos abre la puerta a decisiones costosas que comprometen el desarrollo y la soberanía a largo plazo.
La guerra en Irán impacta a América Latina al encarecer el petróleo, generar inflación y exponer su dependencia del dólar, debilitando su estabilidad económica y política.
Con Estados históricamente débiles, baja recaudación y pulsiones populistas de alto gasto, América Latina enfrenta una trampa fiscal que amenaza con perpetuar déficits crónicos y nuevas crisis.