Con la afirmación de Daniel Ortega de que en Nicaragua "no volverá a haber elecciones", el FSLN abandona la ficción democrática y oficializa su deriva hacia un régimen de partido único.
A medio siglo del golpe, una movilización masiva en todo el país volvió a poner en primer plano la disputa por la memoria histórica frente a discursos oficiales que relativizan el terrorismo de Estado.
El exilio forzado de Luis Manuel Otero Alcántara revela el mayor temor del régimen cubano: el poder del arte y de un solo individuo para desafiar la represión e inspirar la libertad.
Las purgas constantes y el descontento generalizado sugieren que muchos traicionarán a la primera dama para buscar otro rumbo para la nación ante la inminente sucesión.
Si bien la historia no se repite, nuestra realidad presenta conexiones y paralelismos con lo que pasó hace un siglo cuando el fascismo trastabillaba para luego comenzar a consolidarse en el poder de forma permanente.