La justicia también se mide en tiempo: cuando una sentencia tarda años, la espera puede convertirse en una forma de injusticia. La inteligencia artificial puede ayudar a reducirla sin sacrificar garantías.
La persistencia de los linchamientos en México evidencia cómo la impunidad, la desconfianza en las instituciones y la creciente tensión social alimentan la justicia por mano propia.