La elección por delegados, aunque legal, reduce la participación de la militancia y concentra el poder en las cúpulas partidarias, profundizando la crisis de representación en el Perú.
Ocho años después de la llegada de AMLO al poder, México hace balance de la Cuarta Transformación: avances sociales y una sólida mayoría política conviven con el debilitamiento de los contrapesos democráticos y la persistencia de la violencia.
Los valores democráticos siguen siendo ampliamente respaldados, pero la desconfianza institucional y la polarización amenazan su vigencia en América Latina y Europa.
El fútbol sigue generando identidad colectiva en Brasil y Argentina, pero la fragmentación mediática y política ha reducido su capacidad para fortalecer la legitimidad del Estado.
El creciente desencanto ciudadano con democracias incapaces de garantizar bienestar, representación y futuro común pone a prueba la estabilidad política y social de América Latina.