La reconfiguración del comercio global empuja a ambas regiones hacia alianzas externas divergentes que profundizan su dependencia y debilitan la cohesión regional.
África y América Latina avanzan hacia una alianza estratégica que, pese a su débil conectividad actual, podría transformar el comercio global desde el Sur.
Brasil se consolida como actor clave y logra acuerdos para promover una agenda multilateral centrada en cooperación, reducción de desigualdades y gobernanza global.
Deberíamos dar la bienvenida a la oportunidad de descentralizar la OPS de Washington, D.C., reimaginando sus funciones básicas para atender más adecuadamente las prioridades de los países donde más se necesita.
La estrategia global de estos actores reclama un esfuerzo intelectual para pensar nuevos conceptos y ajustar los existentes a un mundo en devenir acelerado.
América Latina está diversificando sus intercambios con países que pertenecen al Sur Global a través de una agenda horizontal donde se acuerdan voluntariamente propuestas y limitaciones.