A 60 años de la Noche de los Bastones Largos, la persecución de la ciencia ecológica reaparece bajo nuevas formas. El negacionismo, el desfinanciamiento y la vigilancia amenazan otra vez la producción de conocimiento ambiental en América Latina.
La transición energética está redefiniendo el poder global, desplazando la disputa geopolítica del petróleo hacia la electricidad, las tecnologías de almacenamiento y los minerales estratégicos.
Una transición justa no consiste únicamente en reemplazar una actividad económica por otra, sino en corregir las desigualdades sociales que el modelo anterior ayudó a consolidar.
La escalada de conflictos geopolíticos impulsa la transición energética al evidenciar los costos y riesgos de la dependencia de los combustibles fósiles.
La volatilidad del mercado y los riesgos de desabastecimiento están empujando a grandes economías a replantear con urgencia sus estrategias de seguridad energética.