L21

|

|

 

Manos que nunca descansan: Ana María protege la vida con ciencia y tradición

A los 62 años, Ana María Maas sigue atendiendo partos en las comunidades rurales de Cobán, donde el misoprostol se ha convertido en una herramienta clave para prevenir hemorragias postparto.

La primera vez que Ana María Maas trajo un bebé al mundo, tenía 16 años y nadie le había enseñado cómo hacerlo. Hoy, a sus 62 años, atiende a las embarazadas con total destreza, las acompaña a sus controles prenatales y sabe evitar hemorragias postparto. 

Todo comenzó un día en que fue imposible llamar a una ambulancia y una mujer necesitó ayuda para dar a luz. Eso ocurrió en la comunidad Samanzana, en Cobán, Alta Verapaz, en la zona central de Guatemala. 

En ese departamento, aproximadamente 4 de cada 10 partos ocurren en el hogar o a nivel comunitario, principalmente en áreas rurales e indígenas donde se hace bastante difícil llegar a servicios de salud.

“No tenía ningún equipo y no sabía cómo. Ni tan siquiera un trapo porque era así: rápido”.  

Después de ese primer parto, la gente empezó a buscarla. Aunque jovencita, atendía los partos de muchas personas; sin embargo, no conocía a nadie que le diera capacitaciones.

Eso cambió entre los años 1985 y 1990. ”Se acercó un enfermero y me dijo que, como yo atendía muchos partos, podía capacitarme para ser una mejor comadrona, y tener alguna tijera, alguna pinza.”

Ana María siguió interesándose. Recibió formación de la Cruz Roja y del Sistema Integral de Atención en Salud (SIAS) del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS). Desde entonces, sigue aprendiendo y mejorando su práctica. Puede decir con orgullo que nunca ha habido ni una muerte materna ni una muerte infantil. 

En comunidades como la de Ana María, uno de los mayores riesgos para las mujeres es la hemorragia postparto, que históricamente ha estado entre las principales causas de muerte materna en el país. El tiempo que demora trasladar a una mujer hasta el hospital puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. La hemorragia puede presentarse sin previo aviso, incluso en embarazos sin complicaciones aparentes.

Ana María recuerda las dificultades, pero la situación está cambiando desde hace cuatro años. Una estrategia comunitaria del Programa Nacional de Salud Reproductiva del Ministerio de Salud, llegó para hacer la diferencia en seis departamentos del país, incluido Alta Verapaz. Desde entonces, se utiliza un medicamento llamado misoprostol para prevenir estas hemorragias en los partos atendidos en el hogar. 

Ana María cuenta que en este tiempo ha notado una mejoría en el bienestar de las pacientes. 

“Cinco minutos después que vino el bebé, traigo un vasito de agua caliente y les doy el misoprostol. Ellas dicen que les agarra mareos y dolor de estómago. Yo me estoy ahí con ellas, se les quita, y ya piden comida”. 

Recomendado por la Organización Mundial de la Salud, el misoprostol actúa estimulando la contracción del útero después del nacimiento, lo que reduce el riesgo de sangrado excesivo. No requiere refrigeración ni aplicación inyectable. 

El enfoque es la prevención. Para embarazos de riesgo y emergencias, la paciente debe ser atendida en un hospital.

El acompañamiento del UNFPA a la estrategia comunitaria de misoprostol “busca asegurar que su implementación esté respaldada por la mejor evidencia técnica y científica disponible, así como por protocolos claros y capacitación adecuada, de modo que cada comadrona cuente con herramientas seguras y efectivas”, subraya Daniel Frade, Especialista Técnico en Salud Reproductiva del UNFPA en Guatemala.

Ana María ha recibido capacitaciones sobre el uso del misoprostol, la identificación de signos de alarma, el momento oportuno de la administración del medicamento y la articulación con los servicios de salud en caso de complicaciones.

Gilma Ayala, encargada de la estrategia de misoprostol en la DRIS de Alta Verapaz, lidera una sesión de capacitación sobre su uso en partos comunitarios.

Gilma Ayala, encargada de la estrategia de misoprostol de la Dirección de Servicios de Salud (DDRISS) de Alta Verapaz, señala: “Actualmente hemos logrado cubrir aproximadamente el 55% de los partos comunitarios con el uso de misoprostol. Los resultados nos confirman que es una intervención clave para reducir el riesgo en el nivel comunitario, y estamos trabajando para ampliarla progresivamente de 8 a los 19 distritos del departamento”, 

Desde su introducción en el departamento, la hemorragia postparto ha descendido como causa de muerte materna. 

En un año, Ana María atiende aproximadamente a 15 mujeres. Les prepara infusiones naturales o calienta las hojas de plantas medicinales con una piedra ardiendo y se las coloca en el cuerpo para aliviarlas hasta que se recuperan. 

“Mis hijos me dicen: ‘ya no trabajes mamá, deje’. Pero yo no puedo… porque a mí me gusta mi trabajo”. Sus manos quieren seguir recibiendo niños y niñas de las comunidades de Cobán. Ella ha sido parte de la transformación de su comunidad y de una mejor vida para las mujeres que cuida: con menos dolor, menos miedo, menos emergencias y más protección.

Autor

Otros artículos del autor

El Fondo de Población de las Naciones Unidas es la agencia de la ONU para la salud sexual y reproductiva.

spot_img

Artículos relacionados

¿Quieres colaborar con L21?

Creemos en el libre flujo de información

Republique nuestros artículos libremente, en impreso o digital, bajo la licencia Creative Commons.

Etiquetado en:

Etiquetado en:

COMPARTÍR
ESTE ARTÍCULO

Más artículos relacionados