Fabián Echegaray es director de Market Analysis, consultora de opinión pública con sede en Brasil, y actual presidente de WAPOR Latinoamérica, capítulo regional de la asociación mundial de estudios de opinión pública: www.waporlatinoamerica.org.
Los avances institucionales como los cupos o sanciones por tratamiento desigual entre géneros establecen un principio capaz de ordenar otras esferas, pero nos hacen correr el riesgo de no ver el verdadero origen de las inequidades.
Siete de cada diez latinoamericanos consideran que el calentamiento global es una grave amenaza para la humanidad, sin embargo, estos se responsabilizan de la degradación a la vez que exculpan a quienes tienen recursos y son los verdaderos responsables.
Con el avance de la pandemia, las propuestas iniciales de shocks verdes y transiciones climáticamente justas quedaron en el tintero y dieron lugar a un ajuste en los estilos de vida que generaron una menor huella ambiental.
Coautor Ezequiel Raimondo
Históricamente las sociedades oscilan entre agitarse en el mundo público o entregarse al privado como elecciones para corregir sus frustraciones y aproximarse a la realización de sus intereses y valores.
A un año de la emergencia sanitaria y el inicio de las medidas restrictivas, las especulaciones sobre el futuro pós-covid empiezan a dibujarse. ¿Volveremos a vivir como en el pasado pasado? ¿O veremos perpetuarse los cambios vividos durante la pandemia afectando cómo y cuánto trabajamos, nos educamos, nos alimentamos y socializamos?
La pandemia ha expuesto a los gobiernos a una serie de nuevos dilemas ¿Respetar las libertades civiles o el control social? Una parte de la dirigencia parecería haber naufragado delante de aquellas disyuntivas o, peor aún, habría convertido a la intensificación de esas contradicciones en una forma de gobernar.
Pocos matrimonios explican el avance hacia la modernidad como el de las clases medias y las ciudades. Allí es donde se hospedan los espacios de desarrollo cultural, artístico y científico, prosperan los emprendimientos comerciales o tecnológicos, florece la innovación social y fructifica la movilización política progresista.
Esta idea de ciudadanía que emerge en tiempos de emergencia sanitaria y distanciamiento social se asemeja mucho más a aquellas expresiones conservadoras y limitadas vigentes hasta mediados del siglo XX que a las manifestaciones de civismo y encarnaciones de subjetividad política del siglo XXI.