Cientista político. Profesor e investigador de la Universidad San Francisco Xavier (Sucre, Bolivia). Doctor en Ciencias Sociales con mención en Estudios Políticos por FLACSO-Ecuador.
Con la principal fuerza política ausente y sin relatos que estructuren la disputa, las elecciones subnacionales se desarrollan entre candidaturas dispersas y un electorado desorientado.
Cuando quien debería ser el principal aliado del presidente decide confrontarlo públicamente, la política boliviana vuelve a mostrar una fractura recurrente: la del vicepresidente que convierte el cargo en trinchera de oposición.
Tras poner fin a dos décadas de hegemonía del MAS, Rodrigo Paz asume la presidencia de Bolivia con la legitimidad del cambio, pero frente al enorme reto de gobernar sin una estructura partidaria sólida.
Rodrigo Paz sorprendió al ganar la primera vuelta en Bolivia con un discurso moderado y económico inclusivo, frente al desgaste de la derecha dividida y la debacle histórica del MAS.
En medio de una crisis económica, un tribunal electoral desacreditado y una fragmentación política extrema, Bolivia se encamina a unas elecciones incapaces de resolver las tensiones que amenazan con desbordar al país.
La Bolivia actual evidencia un Estado debilitado, cooptado por redes ilegales y sin capacidad para hacer cumplir la ley en vastos territorios del país.
De cara a las elecciones, una buena parte del poder se repartirá entre las tres facciones del MAS, cuyos principales líderes ven cómo sus opositores se destrozan y anulan mutuamente.