El colapso democrático de Nicaragua ha creado las condiciones ideales para que China consolide un modelo de cooperación basado en control político, dependencia comercial y extracción de recursos.
La brecha entre el discurso chino de “no injerencia” y sus prácticas de presión e intimidación queda en evidencia en múltiples regiones del Sur Global.
La Cuarta Reunión Ministerial del Foro China-CELAC no marca el cierre de una etapa, sino el inicio de una nueva fase en la relación sino-latinoamericana.
Desde los años 90, China ha reformulado la teoría del poder blando, integrando su filosofía cultural tradicional para crear un enfoque propio: el “poder blando cultural”.
En la era de la digitalización y la inteligencia artificial, los países del Sur Global deben intensificar la cooperación tecnológica y el intercambio de recursos para reducir las desigualdades.