Más allá del triunfo de España, el Mundial volvió a exponer las contradicciones de la FIFA: decisiones politizadas, falta de transparencia, intereses comerciales y una aplicación desigual de sus normas sobre derechos humanos, discriminación y libertad de expresión.
La inteligencia artificial ya está transformando la democracia y el gran desafío es lograr que fortalezca, en lugar de debilitar, la integridad de los procesos electorales y las instituciones democráticas.
Los valores democráticos siguen siendo ampliamente respaldados, pero la desconfianza institucional y la polarización amenazan su vigencia en América Latina y Europa.
Las elecciones en Colombia y Perú alertan sobre el avance de la desinformación y las narrativas de fraude como amenazas para la democracia en América Latina.
Cada cuatro años creemos que el Mundial solo habla de fútbol. Pero basta mirar un poco más de cerca para descubrir que también habla de democracia, de desigualdad, de instituciones, de liderazgo y de reglas.