La inteligencia artificial está transformando las elecciones latinoamericanas, desde las campañas y la desinformación hasta la gestión electoral, lo cual obliga a las democracias a adaptarse con urgencia.
Pese a la vocación democrática de América Latina, crece la insatisfacción ciudadana, que exige instituciones más eficaces y puentes para impulsar el desarrollo humano.
Costa Rica está viviendo una creciente polarización política entre la defensa de su tradición democrática y un proyecto político de ruptura impulsado por el oficialismo.
La negativa de los candidatos derrotados a reconocer resultados electorales legítimos erosiona la autoridad de los nuevos presidentes, agrava la polarización y puede desencadenar graves crisis institucionales y violencia postelectoral.
La desinformación y los algoritmos están transformando el debate público en América Latina. Proteger la democracia exige fortalecer el periodismo, la transparencia de las plataformas, la alfabetización mediática y la confianza institucional.
Ocho años después de la llegada de AMLO al poder, México hace balance de la Cuarta Transformación: avances sociales y una sólida mayoría política conviven con el debilitamiento de los contrapesos democráticos y la persistencia de la violencia.