Cada cuatro años creemos que el Mundial solo habla de fútbol. Pero basta mirar un poco más de cerca para descubrir que también habla de democracia, de desigualdad, de instituciones, de liderazgo y de reglas.
El gran desafío de América Latina es renovar sus democracias para convertir el creciente desencanto ciudadano en una oportunidad de progreso, inclusión y fortalecimiento institucional.
La democracia enfrenta crecientes presiones por la polarización, la inseguridad y el desencanto ciudadano, reabriendo el debate sobre el papel del Estado y la ciudadanía en su fortalecimiento.
El creciente desencanto ciudadano con democracias incapaces de garantizar bienestar, representación y futuro común pone a prueba la estabilidad política y social de América Latina.
El retorno de las políticas antidrogas basadas en la represión amenaza con agravar la violencia, fortalecer al crimen organizado y debilitar las democracias latinoamericanas.