La inteligencia artificial está transformando las elecciones latinoamericanas, desde las campañas y la desinformación hasta la gestión electoral, lo cual obliga a las democracias a adaptarse con urgencia.
Las reformas de Milei amenazan ecosistemas y culturas locales, mientras la falta de transparencia sobre la IA limita la capacidad de los ciudadanos a resistirlas.
La “sublevación” de la IA expone una anomia global en la que el debilitamiento del multilateralismo deja a Latinoamérica vulnerable frente al poder tecnológico y económico de las grandes potencias.
La inteligencia artificial ya está transformando la democracia y el gran desafío es lograr que fortalezca, en lugar de debilitar, la integridad de los procesos electorales y las instituciones democráticas.