L21

|

|

 

Inteligencia artificial: nuevas oportunidades laborales para las mujeres

La inteligencia artificial no solo amenaza empleos femeninos: también puede abrir nuevas oportunidades si va acompañada de capacitación e inclusión.

¿Qué tienen en común una secretaria, una asistente administrativa y una recepcionista? Más allá de sus funciones cotidianas, comparten una característica que hoy adquiere una relevancia evidente: se trata de ocupaciones claramente sobrecargadas en términos de género y son, también, de las que se encuentran más expuestas a riesgos de sustitución por el avance de la inteligencia artificial (IA) generativa. Tareas como redactar informes, responder correos, organizar agendas o procesar datos pueden ser ejecutadas en segundos por sistemas digitales. 

Durante los últimos meses, gran parte de la conversación sobre IA y empleo femenino se ha centrado en las amenazas. Diversos organismos internacionales han advertido que la transformación tecnológica avanza de forma desigual entre sectores y tipos de empleo y que sus efectos negativos sobre las mujeres ya son observables en el mercado laboral actual.

Sin embargo, limitar el debate a una narrativa de pérdida de empleos impide observar otro fenómeno igualmente importante, y es que numerosas organizaciones ya están invirtiendo en programas de reconversión profesional que buscan transformar el trabajo femenino en lugar de sustituirlo, lo cual puede constituirse en un buen avance en el cierre de brechas laborales por género.

La tecnología no elimina necesariamente a las personas, sino determinadas tareas 

La evidencia disponible indica que el uso creciente de las tecnologías digitales en el ámbito laboral está incrementando la demanda de habilidades que la propia IA no puede replicar plenamente, como el pensamiento complejo de alto nivel, así como las competencias sociales e interpersonales, incluidas las habilidades emocionales. Dado que la IA aún tiene limitaciones, la automatización basada en estas tecnologías podría, en paralelo, elevar la demanda de trabajo en áreas creativas, cognitivas, de planificación, toma de decisiones, gestión y cuidados. En estos campos, las personas continúan teniendo un desempeño superior al de las máquinas, o bien son actualmente las únicas que poseen las capacidades específicas necesarias para realizar ciertas prácticas.

Algunas empresas grandes a nivel mundial están apostando por preparar a sus colaboradoras para asumir funciones de mayor complejidad, autonomía y valor estratégico. En lugar de dedicar la mayor parte de su tiempo a actividades repetitivas, las trabajadoras están siendo capacitadas para coordinar proyectos, interpretar datos, supervisar herramientas de IA, mejorar la experiencia de los clientes y participar en los procesos de toma de decisiones.

Uno de los ejemplos más conocidos es el de la empresa Amazon, que ha invertido más de mil millones de dólares en programas de formación y reconversión laboral para cientos de miles de personas empleadas. A través de iniciativas como “Career Choice”, la empresa financia estudios y certificaciones que permiten a gente de funciones operativas y administrativas migrar hacia áreas relacionadas con tecnología, análisis de datos, logística avanzada, soporte digital y gestión de sistemas automatizados. El objetivo declarado no es únicamente responder a la transformación tecnológica, sino crear oportunidades para que la fuerza laboral pueda evolucionar junto con ella.

Johanna Pabón, venezolana migrante en Canadá, trabaja en Amazon en el área de operaciones como warehouse worker (despacho de cajas, devoluciones; trabajo repetitivo que supone usar fuerza) y decidió utilizar el programa Career Choice para formarse en recursos humanos, una certificación que está a punto de obtener: “Son opciones disponibles para todos los empleados de cualquier nivel, completamente gratis y con validez en colegios con muy buen ranking en Norte América. Acaban de incorporar la línea de IA y training en tecnología, porque muchas de esas labores las harán las máquinas. Yo ahora me siento con más confianza, sobre todo porque me lesioné y ahora con ese curso tengo otras alternativas dentro o fuera de la empresa”. 

Este caso es especialmente interesante porque muestra una transición desde una ocupación operativa hacia una función más especializada, e ilustra cómo la capacitación puede convertirse en una alternativa frente al desplazamiento tecnológico.

Un enfoque similar puede observarse en la consultora Accenture, que ha desarrollado programas masivos de alfabetización en inteligencia artificial para toda su plantilla. La compañía considera que la capacidad de trabajar con sistemas inteligentes será una competencia transversal, tan importante como hoy lo es el uso de internet o de herramientas de productividad. 

En América Latina, uno de los casos más representativos es el de Bancolombia, que ha apostado por la reconversión de su propia fuerza laboral en el marco de su transformación digital, desarrollando programas de formación en analítica de datos, automatización e IA, para que empleadas de áreas de apoyo puedan transitar hacia funciones digitales de mayor valor. Este tipo de estrategias resulta clave en una región como Latinoamérica, donde las mujeres siguen concentradas en ocupaciones administrativas especialmente expuestas a la automatización.

Una realidad que con frecuencia pasa desapercibida

Las mujeres continúan estando subrepresentadas en los sectores tecnológicos y, al mismo tiempo, sobrerrepresentadas en ocupaciones susceptibles de automatización. Si no existen programas de transición laboral diseñados deliberadamente para ellas, las brechas podrían ampliarse. Por el contrario, cuando las organizaciones ofrecen formación, mentorías, certificaciones y acompañamiento, la IA puede convertirse en una herramienta de movilidad y crecimiento profesional y no en una amenaza. 

La transformación del empleo también plantea otro desafío fundamental, y es que cada vez más empresas utilizan algoritmos para filtrar currículos, evaluar candidaturas y recomendar contrataciones. Aunque estas herramientas prometen mayor eficiencia, también pueden reproducir los prejuicios existentes en los datos con los que fueron entrenadas. Para enfrentar este problema, numerosas compañías están desarrollando mecanismos de supervisión y auditoría de sus sistemas de selección. Estas evaluaciones permiten identificar si existen diferencias injustificadas en las tasas de contratación entre mujeres y hombres y corregir los modelos antes de que generen discriminaciones sistemáticas. 

Otro cambio significativo consiste en mantener la supervisión humana sobre las decisiones finales de contratación. En lugar de delegar completamente el proceso a la IA, las organizaciones más responsables utilizan los algoritmos como herramientas de apoyo y no como sustitutos del criterio profesional. Como apunta Johanna Pabón: “Yo digo sí a la robótica, pero la IA debe ser una herramienta para tomar decisiones, no una autoridad que desplace el análisis y la presencia humana”.

Esta combinación de tecnología y supervisión humana busca reducir tanto los sesgos históricos de las personas como los sesgos ocultos de género de los sistemas automatizados.

Lo que de verdad importa

La IA está redefiniendo el mundo del trabajo a una velocidad sin precedentes, pero la discusión no debería centrarse exclusivamente en cuántos puestos de trabajo podrían desaparecer, sino también en qué oportunidades pueden crearse si la transición se gestiona adecuadamente. 

Las experiencias más prometedoras muestran que la inversión en capacitación, el acceso equitativo a competencias digitales, la vigilancia permanente de los algoritmos y la participación activa de las mujeres en el diseño de las tecnologías son elementos fundamentales para construir un mercado laboral más inclusivo.

Además, algunas organizaciones han entendido que proteger el talento femenino requiere mucho más que discursos sobre igualdad: exige inversión concreta en capacitación, acompañamiento y nuevas oportunidades profesionales. Por ello, la pregunta fundamental que las empresas públicas y privadas deberían estar haciéndose ahora es: ¿estamos invirtiendo lo suficiente como para que las mujeres puedan beneficiarse de la transformación tecnológica en lugar de quedar excluidas de ella?

Autor

Otros artículos del autor

Psicóloga. Master en Políticas Públicas con enfoque de género. Especialista en Transformación Cultural y Coaching Ontológico. Directora de FeminismoINC. Autora de "Incomodar para Transformar" y "Atrevidas: Manual de trabajo personal por el activismo feminista".

spot_img

Artículos relacionados

¿Quieres colaborar con L21?

Creemos en el libre flujo de información

Republique nuestros artículos libremente, en impreso o digital, bajo la licencia Creative Commons.

Etiquetado en:

COMPARTÍR
ESTE ARTÍCULO

Más artículos relacionados